Fotografías y documentos manipulados con inteligencia artificial: un nuevo reto para los peritos de seguros
¿Podemos seguir confiando en una fotografía o en un documento digital como prueba de un siniestro? La inteligencia artificial está transformando la forma de crear y modificar contenidos. Hoy resulta cada vez más sencillo añadir daños inexistentes a un vehículo, simular humedades en una vivienda o alterar documentos como contratos, facturas y certificados laborales.
Esta realidad representa un desafío creciente para peritos de seguros, gabinetes periciales, mediadores y aseguradoras, que deben comprobar la fiabilidad de las evidencias aportadas durante la tramitación de los siniestros.
Fotografías manipuladas: cuando lo que vemos puede no ser real.
Las imágenes son fundamentales para acreditar daños y valorar indemnizaciones. Sin embargo, las herramientas de inteligencia artificial generativa permiten realizar alteraciones cada vez más difíciles de detectar visualmente.
Por ejemplo, pueden utilizarse para añadir abolladuras a un vehículo, ampliar los desperfectos ocasionados por una fuga de agua o modificar fotografías de mercancías supuestamente dañadas.
Por tanto, la apariencia realista de una fotografía no garantiza su autenticidad. Es necesario analizar su origen y contrastarla con el resto de las evidencias disponibles.
Contratos, vidas laborales y otros documentos digitales: un riesgo que también debemos conocer.
La manipulación ya no afecta únicamente a fotografías y vídeos.
En la actividad pericial también nos encontramos con documentación electrónica que presenta indicios de haber sido alterada, como contratos, facturas, presupuestos, justificantes económicos o informes de vida laboral.
Con las herramientas actuales de inteligencia artificial es posible modificar fechas, cantidades, datos personales, periodos de contratación o condiciones contractuales, manteniendo una apariencia documental aparentemente legítima.
Estas alteraciones pueden tener consecuencias importantes en determinados siniestros, especialmente cuando la documentación influye en la acreditación de ingresos, la situación laboral, las coberturas contratadas o la cuantificación de perjuicios económicos.
Que un documento tenga apariencia oficial, incluya un logotipo o se presente en formato PDF no significa necesariamente que su contenido sea auténtico.
Cuando existan dudas justificadas, conviene verificar su procedencia y, en el caso de documentos administrativos, acudir a los mecanismos oficiales de comprobación, como los códigos seguros de verificación (CSV), cuando estén disponibles.
La informática forense permite ir más allá de la apariencia.
El análisis forense digital puede ayudar a identificar indicios de manipulación mediante el examen de metadatos, estructuras internas de archivos, fechas, programas utilizados o inconsistencias técnicas.
También resulta esencial preservar el archivo original, calcular su huella digital mediante algoritmos como SHA-256 y documentar su cadena de custodia.
No obstante, estas técnicas deben interpretarse conjuntamente. Un hash demuestra que un archivo no ha cambiado desde que se calculó, pero no acredita por sí solo que el documento fuera auténtico anteriormente.
La formación de los peritos de seguros, una necesidad creciente.
Ante este escenario, la formación especializada adquiere un papel fundamental.
No se trata de que todos los peritos de seguros se conviertan en expertos en informática forense, sino de que cuenten con conocimientos suficientes para identificar señales de alerta y actuar correctamente cuando reciban evidencias digitales sospechosas.
Saber qué metadatos pueden resultar relevantes, cómo solicitar un archivo original, qué limitaciones tiene una captura de pantalla o cuándo recurrir a un especialista puede marcar la diferencia en una investigación.
Por ello, los gabinetes periciales y las aseguradoras deberían incorporar formación práctica en evidencias digitales, manipulación documental e inteligencia artificial dentro de sus programas de actualización profesional.
Esta preparación permite mejorar la calidad de los informes, reducir errores de valoración y reforzar los procedimientos de prevención y detección del fraude.
Conclusión: la tecnología evoluciona y la formación pericial también debe hacerlo.
La inteligencia artificial está cambiando la naturaleza de las pruebas que reciben los profesionales del seguro. Fotografías, vídeos y documentos pueden presentar alteraciones difíciles de reconocer sin conocimientos específicos.
La respuesta no debe ser desconfiar de toda la documentación aportada, sino formar a los profesionales, establecer protocolos de verificación y preservar adecuadamente las evidencias digitales.
Porque el futuro de la peritación no dependerá únicamente de saber valorar los daños, sino también de saber comprobar la fiabilidad de la información utilizada para hacerlo.

Perito Informático Forense. Formador de las FFCCS/ICAM/APCAS/FPCIBERSEGURIDAD.
